Rodolfo Veraz es un productor oriundo de la localidad de Las Rosas, provincia de Santa Fe, y fue quien abrió el panel de productores durante la jornada de maíz de Pioneer organizada esta semana en Buenos Aires. Junto a tres empresarios del sector que compartieron este bloque con él, todos coincidieron en que el maíz es una pieza clave de sus empresas, que les brindó estabilidad productiva y previsibilidad del negocio.
El productor santafesino contó que creció en escala en 1996 a partir de la siembra en campos alquilados en el norte de Córdoba (en San José de la Dormida). Cinco años después, cuando el negocio de los alquileres en esta provincia se encareció, inició la siembra, también sobre campos arrendados, en Quimilí (Santiago de Estero) y se mantuvo en Córdoba solo en campo propio.
Aunque comenzaron apostando por la soja, sostuvo que “la rotación con maíz era inevitable”.
Actualmente, su empresa mantiene las dos líneas de negocio: en campo propio y alquilado.
En referencia al manejo explicó: “En la medida que nos trasladamos hacia el norte fuimos tomando mayores recaudos, pero la estrategia está ajustada en cada zona y es eficiente”. Por el contrario, en la medida que se alejaba del puerto, el cuello de botella era la comercialización. Por ello, en la búsqueda de soluciones, la alternativa fue la formación de un “contrafrente de negocios que permitiese agregar valor al grano de maíz”.
De esta manera, en el norte de Córdoba comparten los riesgos con una empresa avícola que absorbe una parte de su producción de maíz, y por otro lado, planifica el armado de un feedlot para aprovechar el cereal en el engorde de novillos.
En sus palabras de bienvenida a la Tercera Jornada de Maíz de Pioneer, Alejandro Bibiloni, gerente general de la compañía para Argentina, había adelantado que el eje de este congreso estaría en los productores, con un panel llamado “El maíz, un camino para el éxito de la empresa”. El enfoque de este año, de acuerdo a sus palabras, responde a “la llegada del tiempo del maíz”. Estimó que en el mediano plazo “no solo lo destacaremos por sus aportes a la sustentabilidad y las múltiples ventajas que genera en los sistemas productivos, sino también por los beneficios que otorgará al negocio”. Dentro del programa hubo lugar para un panel de técnicos de la compañía que detallaron cómo logran “Un híbrido para cada lote” (Ver Buscando...).
Walter Paganti es productor en 9 de Julio, y hace el 100% de su maíz en campos de terceros.
Su historia productiva arrancó en 1994 como socio de una empresa de siembra de campos alquilados en directa. En los últimos diez años logró su objetivo: estabilizar los rendimientos del cereal entre 92 a 102 quintales por hectárea. Para Paganti, el maíz es un cultivo muy importante por potencial y estabilidad, que responde muy bien a la dupla “sustentabilidad-negocio”.
Cuando la sociedad de la que participaba se disuelve, y él toma las riendas de la comercialización, encontró en el largo plazo la ventajas para mantener el cereal en la rotación. Además, lo consideró una herramienta de negociación de los contratos con los propietarios de la tierra.
Gracias a esta apuesta, este año está cuadriplicando su capacidad de almacenamiento en silo tradicional y alcanzará las 12.000 toneladas. También tiene establecidos acuerdos de venta con tres feedlots en la Patagonia y con productores avícolas que restan complicación al negocio.
Con otra escala respecto a los anteriores productores, se presentó Manuel Santos Uribelarrea (hijo), quien junto a su padre comenzó con MSU..
Actualmente, el maíz juega un papel protagónico en las 200.000 hectáreas sembradas, el 70% en Argentina. De este total, el 26% es maíz y el 47% de los campos propios están sembrados con el cereal. Entre las bondades que destacó Uribelarrea y que determinan que el cereal persista en sus esquemas, está el incremento de los rendimientos de la soja en el año siguiente y el aporte de carbono que genera estabilidad. A su vez, de acuerdo a la experiencia de su empresa, fue el responsable de agrandar la frontera agrícola.
Por último, le llegó el turno a Mario Locatelli, rosarino y con una unidad de producción de 5.000 hectáreas en el noroeste argentino, en la localidad de Rosario de la Frontera (Salta). Comenzó la producción en esa región en el año 2002/03 en una rotación 50% maíz y 50% soja.
En coincidencia con su colegas, también encontró una pata comercial que es una fortaleza y le permitió tener la ventaja de no recaer en un monocultivo de soja. Esta campaña ya tiene vendidas 10.000 toneladas de maíz a una aceitera de la región y aprovecha el plus de rendimiento y calidad que ofrece la soja sobre antecesor maíz.
Es decir, en muchas regiones y escalas, el maíz confirma su buena estrella. Y tiene con qué seguir expandiendo su brillo.
Fuente: http://www.clarin.com/rural/maiz-traje-medida_0_388161272.html