"AAPRESID quiso mostrar cómo pueden convivir el tambo (una de las actividades ganaderas más intensivas) con la agricultura en directa", señaló "Ali" Henderson para explicar por qué se armó un circuito lechero.
"La Corona" tiene dos tambos con 730 vacas en ordeñe. Y quien ayudó a entender su manejo fue Ramón Lerchundi, encargado de llevar el escritorio del establecimiento.
"En uno de los tambos hay 379 vacas en ordeñe (VO), que dan un promedio de 23,9 litros/vaca (Vc)/día, con un 3,5% de grasa butirométrica (GB). Esto significa que el porcentaje de vaca en ordeñe/vaca total (VO/VT) es del 86,5%. Como lo superficie es de 214 hectareas, nos da una carga de 1,77 vaca/ha". El segundo de los tambos tiene parámetros similares. "Son 402 VO, que dan 24,9 litros, con un 3,4% de GB, un porcentaje VO/VT del 87,4% y una carga de 1,77 Vc/ha".
Las vacas, que están divididas en tres rodeos (según aptitud), reciben distinta alimentación. "Las R1 (de punta) y R3 (las vaquillonas) comen una ración constituida por 3 kilos de maíz molido, 10 kilos de silo de maíz, 2 kilos de maíz húmedo, 1 kilo de semilla de algodón y praderas (básicamente de alfalfa) en doble turno".
Lerchundi señaló que las R2 (vacas preñadas) sólo comen 3 kilos de maíz molido y 8 kilos de silo de maíz.
En una de las estaciones, se mostró la eficiencia en el movimiento de hacienda y su impacto sobre las pasturas. "Lo que mostramos es que, con come deros móviles, lo que se logró fue desparramar el bosteo", señaló Walter Paganti asesor técnico del campo.
En cuanto a los efectos del pisoteo enfatizó que "con el suelo firme, la incidencia de las patas es mínima".
Los técnicos también comentaron que, respecto de la maquinaria, también en los tambos se sigue el mismo lineamiento que en agricultura.
Para la confección de rollos, la estancia aporta la segadora, el rastrillo y la enrolladora y la empaquetadora de rollo húmedo (henolaje). En tanto que se contrata el personal y el tractor.
Mientras que el mantenenimiento y la reparación del parque de maquinaria agrícola queda a cargo del personal propio del establecimiento.
Como el sistema es exitoso, recientemente se ha comenzado a trabajar de esta manera con el racionamiento de alimentos en el tambo, teniendo "La Corona" dos mixer de su propiedad.
Esta decisión tiene un antecedente. "Primero probamos con la confección de rollos, ya que allí la clave es que el material esté con el porcentaje justo. Y mediante la tercerización esto pudo ser garantizado", afirmó Paganti.
Así fue como avanzaron otro paso. "Los contratistas se encargan del racionamiento diario, de correr comederos y la distribución de rollos".
¿Cómo es el convenio? "En principio, es por 6 meses. En épocas de alto consumo de ración (abril a octubre) pagamos 100 $/día. Cuando bajan los requerimientos, uno 70 pesos". Otra cuestión de la que se preocuparon fue la de evitar la concentración de tareas en manos de terceros. "El que siembra, el que hace los rollos y el que raciona siempre es un equipo diferente". Y aseguran que da resultado.
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