
Ingeniero Walter Paganti
Me recibí de Ingeniero Agrónomo en la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce de la Universidad Nacional de Mar del Plata en el año 1991.
Desde un comienzo, como profesional decidí dedicarme dentro de las diversas opciones de la agronomía, solo a la agricultura y especialmente a la producción de cultivos bajo el sistema de siembra directa.
En esos tiempos, trabajando en un campo en la zona de Tandil conocí a la gente de AAPRESID que estaban comenzando con la asociación en Rosario y me asocié el 09/09/1991 siendo el socio número 311 de esta brillante organización. De ahí en adelante dediqué todos mis esfuerzos y tiempo a perfeccionarme en este sistema de producción.
En el año 1992 vine a trabajar a un campo de la zona de 9 de Julio, ciudad donde terminé radicándome en forma definitiva para realizar todo mi proyecto de vida.
La experiencia que iba adquiriendo sobre como producir bajo este sistema de producción me llevo a tener mucho trabajo como asesor técnico y a los 2 años recorría 23.000 hectáreas en 8 establecimientos del centro-oeste de la Provincia de Buenos Aires.
Por estos años pertenecí a la comisión técnica de AAPRESID lo cuál me llevó a estar en contacto con técnicos de todo el país, intercambiar experiencias y que se fuera afianzando en mí la idea de innovar en forma permanente para resolver los problemas de la producción agrícola y ser mucho más eficiente en el uso del suelo y el agua.
A fines de 1993 nace una sociedad a la que llamamos TECSIDIR (Tecnología en Siembra Directa) con la idea de prestar un servicio integral en esta forma de trabajar el suelo que incluía el asesoramiento y el servicio de siembra. Para tal fin compramos una sembradora equipada con accesorios para siembra directa y armamos un pequeño equipo de siembra.
Aportamos nuestro granito de arena para que esta técnica tan beneficiosa para el productor y su campo fuera expandiéndose en la zona.
Para darle un mayor sustento económico a esta incipiente empresa empezamos a producir granos en campos de terceros, alquilando un campo de 530 hectáreas en la zona durante la campaña agrícola 1994/95.
De ahí en adelante la producción de granos en campos de terceros fue creciendo año tras año y fue disminuyendo nuestro trabajo como prestadores de servicios de siembra hasta la venta de todas nuestras herramientas y tercerizando todas las labores.
Tecsidir fue creciendo en hectáreas sembradas siempre de la mano de la Siembra Directa en campo de terceros y esta ampliación de la actividad productiva llevó a dar origen en el año 2000 al desarrollo de la etapa de acopio, acondicionamiento y comercialización de nuestros granos, comenzando la construcción de una planta de silos para tal fin.
Como todo lo que hice en estos años, la construcción de la planta de silos fue “paso a paso”. Comenzamos en el año 2000 con 3 silos de 1000 toneladas cada uno con un proyecto de ampliación que parecía muy ambicioso y difícil de concretar. A fines del año pasado terminé la última ampliación dejando listo aquel lejano plan original de tener una planta de silos de 12.000 toneladas compuesta por 8 silos de 1.500 toneladas cada uno, con 2 norias, volquete para descargar camiones, secadora con gas natural, limpiadora de granos, aireación reforzada, etc.
El principal logro de estos años fue haber llevado a TECSIDIR ha evolucionar permanentemente hasta conformar una mediana y moderna organización basada en la innovación con el respaldo de una sólida situación económica y financiera.
Desde un comienzo traté de ir formando una empresa integrada por gente emprendedora que se fuera adaptando rápidamente a los cambios.
Para aprender y realizarse es necesario hacer. Por suerte aprendí hace muchos años que para hacer grandes cosas y concretar sueños hay que tener equipo.
Se ha formado un equipo de gente joven con buen diálogo donde expresan sus expectativas, sus ideas y repiensan las cosas que hacen a diario para mejorarlas.
Estamos en la búsqueda constante de nuevos desafíos, mirando lejos y actuando cerca y aspiramos a seguir en el camino de la mejora continua y el progreso. Las dificultades para seguir creciendo son muchas, sobre todo las ligadas al financiamiento ya que en las actuales condiciones es difícil conseguir créditos a un plazo e interés razonables.
La política de endeudamiento de la empresa siempre ha sido la de tomar créditos a tasas de interés bajas, generalmente créditos subsidiados para una actividad específica.
Los “agricultores sin tierras” en líneas generales hemos sido considerados clientes riesgosos para los bancos, situación que ha complicado el financiamiento para capital de trabajo e inversiones.
El avance imparable de los pools de siembra en todas las zonas productivas del país agrava la situación de escaso financiamiento para las empresas más chicas y locales.
Por más que las ofertas y las tentaciones han sido grandes siempre me he resistido a transformar mi empresa en un pool de siembra incorporando grandes inversores.
He tratado de aprender de sus fortalezas y debilidades como forma de ir creciendo mas allá de la gran competencia que ofrecen. Las empresas locales tenemos que ser creativas y ofrecer algo más que un alto precio de arrendamiento. Ser una empresa local-zonal nos da la posibilidad de tener un trato más directo y personalizado con los dueños de la tierra dando respuestas rápidas a sus inquietudes y generando una relación de confianza como base de todas las relaciones.
El hecho de no tener socios ni inversores me ha posibilitado tener este tipo de relación de confianza en donde las respuestas a las inquietudes que se me plantean son siempre rápidas y concretas.